PATOLOGÍAS ESTRUCTURALES

1. Forjados antiguos: conservar, reforzar o sustituir

Esta semana hemos revisado el caso de un caserío previo a 1900 en Gordexola con un forjado mixto de madera, acero y hormigón. Aunque la carcoma fue tratada con éxito en 2019, la inspección de 2025 revela que algunas viguetas se deshacen al tacto. El CTE DB-SE M (apartado 2.2.1) obliga a considerar la sección efectiva tras la degradación, incluso si los agentes biológicos están inactivos. La decisión entre reforzar o sustituir debe basarse en el cálculo de capacidad residual, el equilibrio entre seguridad estructural y conservación, y la trazabilidad documental de los refuerzos.

Solicita un diagnóstico estructural comparativo antes de decidir una intervención en madera.


2. Carcoma inactiva: el peligro de confiar en lo que no se ve

Tras un tratamiento antixilófago, es habitual pensar que la estructura recupera su fiabilidad. Sin embargo, la experiencia del caserío de Gordexola demuestra que la madera, aunque libre de plaga, puede haber perdido gran parte de su resistencia. La UNE-EN 335 y el CTE DB-SE M indican que el riesgo no se mide por la presencia del insecto, sino por la pérdida efectiva de sección resistente. Un error frecuente es considerar la estructura “sana” tras la desinfección, sin ensayos de capacidad.


3. Estructuras híbridas: cómo hacer convivir madera, acero y hormigón

El caserío combina materiales de distintas épocas, lo que exige analizar su comportamiento conjunto. La mezcla de rigideces y dilataciones puede generar redistribuciones imprevistas si no se modela adecuadamente. Según el CTE DB-SE, los sistemas híbridos son viables siempre que se justifique su compatibilidad mecánica y se garantice la durabilidad diferencial de cada material. Este tipo de estructuras, comunes en rehabilitaciones acumuladas, demandan un cálculo no lineal y una estrategia de mantenimiento planificada.

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